Cartón de bingo de clichés de serie
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Toca un cuadro cada vez que el cliché ocurra en pantalla. Quien abra el mismo enlace recibe el mismo cartón, así que la sala entera juega el mismo episodio junta.
Cambiar la semilla cambia el cartón, y la misma semilla siempre devuelve el mismo. Aquí no se guarda nada en ninguna parte: la semilla viaja en el trozo del enlace que nunca sale de tu navegador.
Resultados
| Cuadros marcados | — |
| Líneas completadas, de las doce | — |
| Cuadros que faltan en la línea más cercana a completarse | — |
El cartón toma veinticuatro de los treinta y dos clichés, lo que da diez millones quinientos dieciocho mil trescientos cartones distintos. Que dos personas en la misma sala saquen el mismo no es algo que pase.
La primera línea suele tardar más de lo que parece: de media tienen que ocurrir dieciocho clichés distintos, más de la mitad de la lista. Tener o no el centro libre casi no cambia nada, y esa es la parte sorprendente.
¿Cómo funciona un cartón de bingo para una serie o una película?
Cada cuadro es un cliché. Lo tocas cuando ocurre en pantalla, y gana quien complete primero una línea de cinco. El cuadro del centro ya viene marcado, como en un cartón de papel.
Solo es un juego si todos tienen el mismo cartón, y para eso está la semilla: manda el enlace y la sala entera abre exactamente los mismos veinticinco cuadros.
¿Cuánto tarda alguien en cantar bingo?
Más de lo que parece. Simulando cuatrocientas mil partidas, la primera línea sale con dieciocho clichés distintos de media, más de la mitad de la lista de treinta y dos.
Eso lo convierte en un juego para el episodio entero, no para los primeros diez minutos. Si lo quieres más corto, acordad antes que una columna llena también gana, o jugad con dos cartones cada uno.
¿Ayuda mucho el cuadro libre del centro?
Casi nada, y esa es la parte sorprendente. El centro está en cuatro de las doce líneas, un tercio de ellas, así que parece una ventaja enorme.
En la misma simulación mueve la media de dieciocho coma nueve clichés a dieciocho coma cero, menos de un cliché. Quien decide la partida es la más afortunada de las doce líneas, y el cuadro libre normalmente no está en ella.
¿Pueden dos personas sacar el mismo cartón?
El cartón toma veinticuatro cuadros de una lista de treinta y dos, lo que da diez millones quinientos dieciocho mil trescientos cartones distintos. En una sala de treinta personas la probabilidad de repetir es del orden de una entre diez millones.
La semilla es lo que hace volver un cartón: escríbela de nuevo, o abre el enlace, y vuelven los mismos veinticinco cuadros. No se guarda nada, y la semilla viaja en el trozo del enlace que nunca llega a ningún servidor.
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