Garrincha
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Garrincha

Garrincha, nacido Manuel Francisco dos Santos en 1933, fue un futbolista brasileño célebre por su regate como extremo derecho. Ayudó a Brasil a ganar las Copas Mundiales de la FIFA de 1958 y 1962, destacando en la segunda. Principalmente asociado con

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Manuel Francisco dos Santos, conocido en todo el mundo como Garrincha, fue un futbolista brasileño cuyo regate transformó la banda derecha en un lugar de improvisación y alegría. Nació el 28 de octubre de 1933 en Pau Grande, Magé, en el estado de Río de Janeiro, y creció con condiciones físicas que incluían una columna vertebral curvada y piernas de distinta longitud. Esas características no le impidieron convertirse en uno de los jugadores más celebrados del fútbol. Su apodo, Garrincha, hacía referencia a un pequeño pájaro de la zona, un nombre que recibió en la infancia. Más tarde murió en Río de Janeiro el 20 de enero de 1983, a los cuarenta y nueve años, tras años de alcoholismo. Garrincha se incorporó a Botafogo en 1953, después de impresionar en una prueba contra el defensor del club, Nilton Santos. Allí pasó la parte decisiva de su carrera de clubes y ganó el Campeonato Carioca en 1957, 1961 y 1962. En Botafogo, su combinación con compañeros como Didi, Nilton Santos y, más tarde, Amarildo ayudó a crear uno de los grandes equipos de Brasil. Garrincha fue especialmente célebre por detenerse antes de acelerar y superar repetidamente al mismo lateral junto a la línea de banda. Sus fintas no eran meramente decorativas: generaban centros, ocasiones y goles en una época en la que los jugadores de banda solían cargar con una gran responsabilidad creativa tanto para Botafogo como para Brasil. Con Brasil, Garrincha se volvió inseparable de los triunfos en los Mundiales de 1958 y 1962. En Suecia, en 1958, jugó por la derecha en un equipo que incluía a Pelé, Didi, Vavá y Zagallo. Brasil venció a Suecia por 5-2 en la final y consiguió su primera Copa del Mundo. En el torneo de 1962, Pelé se lesionó pronto y Garrincha se convirtió en la principal fuerza ofensiva. Marcó dos goles contra Inglaterra en los cuartos de final y otros dos contra Chile en la semifinal. Después, Brasil derrotó a Checoslovaquia por 3-1 en la final y retuvo el título. Garrincha terminó como uno de los máximos goleadores del torneo y fue nombrado por la FIFA su mejor jugador. Su carrera también expuso las duras realidades del fútbol. Tras dejar Botafogo, jugó para Corinthians, Portuguesa de São Paulo, Flamengo y Olaria, mientras que breves etapas lo llevaron a Colombia y Francia. Las lesiones y el alcoholismo dañaron cada vez más su vida y sus actuaciones. En 1966 participó en otro Mundial, pero Brasil fue eliminado en la fase de grupos; fue su último torneo. Su partido de despedida en 1973, en el Maracanã, reunió a antiguas estrellas de Brasil y simbolizó su extraordinario atractivo popular. Sin embargo, los últimos años estuvieron marcados por dificultades económicas y hospitalizaciones repetidas. El legado de Garrincha perdura en las imágenes cinematográficas, en la memoria de Botafogo y en el fútbol brasileño.

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