
El delantero centro brasileño André Catimba ocupa un lugar singular en la historia del Grêmio debido a un partido y un gol: el partido decisivo del Campeonato Gaúcho de 1977 contra el Internacional. El 25 de septiembre de 1977, en el Olímpico Monumental, Catimba marcó el único gol de la victoria del Grêmio por 1-0. El resultado le dio a Grêmio el campeonato estatal y detuvo la secuencia de ocho títulos consecutivos del Campeonato Gaúcho del Internacional, ganados entre 1969 y 1976. Por esa razón, el nombre del delantero permanece vinculado a una de las victorias definitorias en el derbi de Porto Alegre, en lugar de simplemente a una entrada estadística en un récord de la temporada. El campeonato tuvo un peso simbólico inusualmente fuerte en Rio Grande do Sul. El título estatal anterior de Grêmio había llegado en 1968, e Internacional había controlado todas las ediciones entre 1969 y 1976. Por lo tanto, la final de 1977 no fue simplemente un partido por otro trofeo. El final de Catimba puso fin a un orden local establecido y devolvió el Campeonato Gaúcho a Grêmio después de nueve años sin que el club lo tuviera. En los relatos del pasado del club, el marcador de 1-0 a menudo se identifica con su apellido, del mismo modo que la racha interrumpida de ocho títulos es fundamental para el significado del partido. Su celebración post-gol es inseparable del recuerdo de la final. Catimba realizó un salto acrobático cerca del perímetro de la cancha y cayó a la fosa que rodea la cancha del Olímpico. Las fotografías y películas del episodio han ayudado a preservar el momento más allá de los informes ordinarios del partido: un goleador celebrando un gol que aseguró el título en el derbi y luego desaparece bajo el nivel del campo. La caída no alteró el resultado, pero fijó una imagen adicional en el folklore grêmio. Cuando los medios del club y los aficionados recuerdan el campeonato de 1977, el gol y esa extravagante celebración normalmente se recuerdan juntos. La asociación de Catimba con Grêmio no representó la totalidad de su carrera futbolística. También jugó en el Palmeiras, pero su paso por Porto Alegre fue el episodio por el que más se le recuerda. La distinción importa a la hora de leer su carrera: no fue una figura simbólica creada tras su retirada, sino un delantero activo cuya intervención decisiva se produjo en una final competitiva con una consecuencia concreta. Su gol del 25 de septiembre resolvió el derbi, puso fin a la racha del Internacional y le dio al Grêmio la primera corona del Campeonato Gaúcho desde 1968. Esos hechos relacionados explican la fuerza duradera del nombre de André Catimba. Es un legado arraigado no sólo en la leyenda, sino también en una final fechada, un marcador registrado y un revés en el campeonato para Grêmio.




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